Decía Séneca, que forma parte de la curación el deseo de curarse

Sin duda, este filósofo y escritor de origen cordobés que que vivió en Roma el siglo I de nuestra era captó algo esencial: forma parte de la curación el deseo de curarse.

Parecería un contrasentido que las personas que sufren una enfermedad no deseen ser curadas. Nadie desea estar mal.

Sin embargo, en ocasiones y especialmente cuando hablamos de enfermedades que la sociedad todavía estigmatiza, como son los trastornos mentales o las conductas adictivas pedir ayuda no es tan fácil. Todos tenemos un amigo, un conocido o quizá un familiar a quienes la mera idea de visitar a un psiquiatra o un psicólogo les asusta y aun siendo conscientes de su malestar, esa persona rehuye o pospone la consulta por miedo a este estigma o por temor a que se confirmen sus temores de que padece un trastorno. En este caso las personas desean ser curadas pero no a cualquier precio.

Todos tenemos un amigo, un conocido o quizá un familiar a quienes la mera idea de visitar a un psiquiatra o un psicólogo les asusta

Pero no solamente esta reticencia a los tratamientos es privativa de los trastornos mentales. También ocurre en otras ocasiones, que las personas que tienen una enfermedad crónica, del tipo que sea no consiguen mantener a raya los síntomas. Esto puede suceder o bien porque la susodicha enfermedad es difícil de controlar con los remedios de los que se disponen,  pero también porque las personas que tienen que seguir una disciplina de un tratamiento o una dieta se cansan de esforzarse a diario. De nuevo en este caso, las personas quieren estar mejor pero al cabo de un tiempo se cansan de pagar el alto precio que la enfermedad les impone.

Las personas que tienen que seguir una disciplina de un tratamiento o una dieta se cansan de esforzarse a diario

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En ambos casos, los profesionales deberíamos ser muy sensibles a las dificultades y preocupaciones que expresan nuestros pacientes e intuir que ni es fácil consultar por problemas psicológicos ni es fácil aceptar una enfermedad para toda la vida con todo lo que ello conlleva. El deseo de curarse no siempre se asocia por lo tanto con la cumplimentación irreprochable de las recomendaciones médicas pero aun así, sigue siendo el motor para mejorar y conseguir la recuperación.

El deseo de curarse sigue siendo el motor para mejorar y conseguir la recuperación

El profesional debe alentar en el paciente el deseo y la esperanza en la recuperación, confiando en la capacidad del paciente para orientar su propia vida. Aprender a escuchar del paciente, sus motivaciones, sus temores y sus ideas sobre cómo solucionar sus problemas y estar en disposición de ayudar al paciente en la toma de decisiones. Todo ello va a facilitar el vínculo terapéutico. De esta forma, en el paciente que se siente escuchado y respetado el deseo de seguir esforzándose en su curación se mantiene. ¿Quien no se ha visto motivado para hacer un esfuerzo más allá cuando recibe una valoración de apoyo, un reconocimiento del esfuerzo?

Es esencial mantener la atención centrada en el paciente, para realizar una toma de decisiones compartida a través de  la opinión de dos expertos: un experto en medicina o psicología (el profesional) y un experto en si mismo (el propio paciente).

Entrenarse en entrevista motivacional permite al profesional conocer cómo se efectúa el proceso de la toma de decisiones compartida, ofrecer una atención centrada en el paciente y motivar a éste en el deseo de cambiar y de mejorar en su vida haciéndole partícipe de su propia curación.

La Dra. Lusilla cursó la licenciatura de Medicina en la Universidad de Zaragoza y se especializó en Psiquiatría en el Hospital Clínico Universitario de Zaragoza. Su tesis doctoral que recibió el premio extraordinario de doctorado en el año 1993 versó sobre el diagnóstico y evaluación de la ansiedad y la depresión. Más información

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